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OpenAI se acerca a Anthropic, pero las empresas empiezan a mirar la factura
Durante los últimos tres años las empresas compraron inteligencia artificial con una lógica que cualquier director financiero habría considerado sospechosa en casi cualquier otro sector:

OpenAI descubrió que la privacidad también sirve para vender inteligencia artificial
Durante mucho tiempo la competencia entre las grandes empresas de inteligencia artificial se pareció a una exhibición de culturistas.

Tus datos pueden quedarse en tu casa. Anthropic todavía quiere que los guardes
La inteligencia artificial empresarial acaba chocando con uno de esos detalles que parecían secundarios mientras todos jugábamos a pedirle poemas, resúmenes y programas de computadora: para ser verdaderamente útil, hay que contarle cosas.

La IA descubrió un pequeño problema: las empresas no saben qué hacer con ella.
Durante un par de años nos vendieron una idea extraordinariamente seductora: las empresas adoptarían inteligencia artificial porque la inteligencia artificial era extraordinariamente buena.

OpenAI ya no quiere hablar solamente de inteligencia artificial. Quiere hablar de poder
Una de las empresas que está acumulando más poder tecnológico en el mundo anuncia de forma sorpresiva, que quiere estudiar cómo evitar que la inteligencia artificial acumule demasiado poder.


