En 2021 Anthropic no existía.
En 2026 hay inversores dispuestos a discutir si vale cerca de US$2 billones.
No millones.
No miles de millones.
Billones en la escala española: dos millones de millones de dólares.
En cinco años pasamos de una empresa recién fundada por antiguos investigadores de OpenAI a una organización que podría entrar en Bolsa con una valoración comparable a la de algunas de las mayores corporaciones que haya producido el capitalismo.
Podemos reaccionar de dos maneras.
La primera consiste en gritar “burbuja”.
La segunda, en explicar que la inteligencia artificial cambiará el mundo y que por eso semejante precio está justificado.
Las dos respuestas tienen la ventaja de ser rápidas.
También tienen el inconveniente de no explicar demasiado.
Una valoración no es una tasación
Cuando escuchamos que Anthropic “vale” determinada cantidad tendemos a imaginar algo parecido al precio de una casa.
Un tasador mira el terreno, los metros cuadrados, la ubicación y decide cuánto vale.
Las empresas de crecimiento no funcionan así.
Su valoración contiene una cantidad considerable de futuro.
Anthropic fue valorada en aproximadamente US$965.000 millones en mayo, después de una ronda de financiación de US$65.000 millones. Ahora, mientras prepara una posible salida a Bolsa capaz de competir con el récord de SpaceX, algunos escenarios sitúan su valoración alrededor de los US$2 billones. (reuters.com)
Eso no significa que alguien haya contado los escritorios, servidores y modelos de Anthropic y descubierto dos billones de dólares debajo de ellos.
Significa que existe gente dispuesta a apostar que sus ganancias futuras justificarán ese precio.
La palabra importante es futuras.
Para llegar al precio hay que viajar hasta 2028
Reuters informó que Anthropic proyecta ingresos de entre US$190.000 y US$200.000 millones para 2028.
Ahí empieza a entenderse la matemática.
Si la compañía alcanza esas cifras y consigue convertir una parte importante en beneficios, una valoración gigantesca deja de parecer completamente delirante.
Pero para llegar allí necesitamos encadenar varios “si”.
Si continúa creciendo.
Si Claude conserva su posición.
Si el mercado empresarial sigue gastando.
Si los precios no colapsan.
Si los costos computacionales bajan.
Si los modelos abiertos no reducen demasiado el valor de los modelos propietarios.
Si Google, OpenAI, Meta, xAI y los competidores chinos no alteran brutalmente el mercado.
Cada uno puede cumplirse.
El problema es que el precio supone que muchos deben cumplirse juntos.
El precedente de Internet debería enseñarnos algo
En los años noventa había gente que decía que Internet era una moda.
Se equivocó.
Había otra gente que decía que Internet transformaría la economía mundial.
Acertó.
Y hubo inversores que entendieron perfectamente esa transformación y perdieron fortunas comprando empresas de Internet.
También acertaron sobre la tecnología.
Se equivocaron sobre el precio.
Esa diferencia debería formar parte de cualquier conversación seria sobre una posible burbuja de inteligencia artificial.
No necesitamos demostrar que la IA es humo para pensar que algunas valoraciones pueden ser excesivas.
Una tecnología puede transformar el planeta y una acción relacionada con ella puede estar cara al mismo tiempo.
No existe contradicción.
Esta vez las empresas sí tienen ingresos gigantescos
La comparación con la burbuja puntocom también tiene límites.
Anthropic no es una presentación de PowerPoint prometiendo que algún día descubrirá cómo facturar.
Sus ingresos están creciendo a una velocidad extraordinaria.
Su ritmo anualizado superó los US$65.000 millones a finales de julio, según Reuters. A finales de 2025 rondaba los US$9.000 millones. (reuters.com)
Eso es negocio real.
Clientes reales.
Dinero real.
Y una demanda empresarial real por Claude, especialmente en programación y automatización.
Por eso reducir todo a “otra puntocom” sería intelectualmente perezoso.
Pero existe una segunda columna.
Los costos.
Anthropic perdió cerca de US$42.000 millones en 2025. Entrenar y operar modelos avanzados exige chips, electricidad, centros de datos, redes y cantidades monumentales de capital.
La IA genera mucho dinero.
También posee un talento considerable para quemarlo.
¿Qué pasa si la inteligencia se abarata demasiado?
Este es el riesgo que más me interesa.
La industria está invirtiendo cantidades extraordinarias para producir algo cuyo precio podría caer violentamente.
Inteligencia.
Cada generación de modelos suele ofrecer más capacidad por dólar. Los modelos abiertos mejoran. China presiona precios. Las técnicas de inferencia se optimizan. Los chips avanzan.
Supongamos que dentro de cuatro años una capacidad equivalente a la del mejor Claude actual cuesta una centésima parte.
Magnífico para los usuarios.
No necesariamente magnífico para quien necesita justificar márgenes gigantescos.
La historia tecnológica está llena de productos que comenzaron siendo extraordinariamente caros y terminaron convertidos en commodities.
Computación.
Almacenamiento.
Ancho de banda.
Fotografía digital.
La pregunta económica consiste en saber dónde queda el valor cuando eso ocurre.
Quizás quede en los modelos más avanzados.
Quizás en los agentes.
Quizás en los datos.
Quizás en la distribución.
Quizás en las plataformas empresariales.
Quizás Anthropic consiga controlar varias de esas capas.
Dos billones de dólares son una apuesta bastante contundente por esa posibilidad.
También estamos financiando una carrera que nadie puede abandonar
Existe otra dinámica curiosa.
OpenAI no puede dejar de invertir porque Anthropic continúa.
Anthropic no puede detenerse porque OpenAI continúa.
Google tampoco.
Meta tampoco.
Los grandes laboratorios están atrapados en una carrera donde reducir demasiado la inversión puede significar perder capacidad tecnológica, desarrolladores, clientes y talento.
Eso produce un fenómeno conocido en otras industrias: incluso si todos preferirían gastar menos, ninguno puede permitirse ser el primero en hacerlo.
Los inversores no están financiando solamente empresas.
Están financiando una competición.
Y las competiciones tecnológicas pueden ser extraordinariamente productivas.
También extraordinariamente caras.
América Latina mira una riqueza que difícilmente capturará
Para nuestra región estas cifras deberían provocar algo más útil que admiración.
La mayor parte del valor financiero generado por esta revolución se está concentrando donde están los modelos, los chips, el capital y la infraestructura.
Estados Unidos domina buena parte de esa cadena.
China construye la suya.
América Latina consume.
Eso no significa que estemos condenados a mirar.
Existe valor enorme en aplicar IA, construir software, transformar empresas y desarrollar servicios sobre estas infraestructuras.
Pero conviene distinguir las capas.
Una empresa latinoamericana puede ganar mucho dinero utilizando Claude.
No participa por eso de la economía de Anthropic.
Es cliente de ella.
La diferencia parece obvia hasta que escuchamos durante meses discursos sobre cómo “la IA democratiza todo”.
Democratiza capacidades.
No necesariamente propiedad.
Quizás Anthropic valga dos billones
No sé cuánto vale Anthropic.
Quien diga que lo sabe con precisión probablemente esté confundiendo una hoja de cálculo con una máquina del tiempo.
Puede que dentro de diez años miremos una valoración de US$2 billones y nos parezca barata.
También puede ocurrir que descubramos que el valor de la inteligencia artificial terminó distribuyéndose entre muchos proveedores y que pagar semejante múltiplo por uno de ellos fue una fantasía colectiva.
Ambas posibilidades existen.
Eso es precisamente lo interesante.
Las grandes burbujas y las grandes revoluciones tecnológicas tienen una característica molesta: a veces ocurren simultáneamente.
Internet fue una revolución.
Internet tuvo una burbuja.
Una cosa no anuló la otra.
Quizás dentro de algunos años digamos lo mismo sobre la inteligencia artificial.
Mientras tanto, Anthropic se prepara para pedirle al mercado una cantidad extraordinaria de dinero a cambio de una promesa igualmente extraordinaria: que una empresa fundada hace cinco años todavía está empezando.










